Nací en un pequeño pueblo mediterráneo en las montañas de Alicante. Mi abuelo compró una antigua sala de cine y crecí fascinado por el viejo proyector, lentes y los rollos de película. Ese fue mi primer contacto con el cine.

Empecé como crítico de cine cubriendo festivales para diferentes medios, pero pronto descubrí que quería ponerme manos a la obra. La dirección de fotografía fue mi puerta de entrada. La estudié en ECIB en Barcelona.

Creo que todo debe girar en torno a la historia y el concepto: la luz, el estilo y la composición están al servicio del guión para crear una narrativa visual única con imágenes orgánicas y momentos y emociones inolvidables. Esta es la filosofía tanto en ficción como en documental o publicidad.

En Barcelona y Valencia, pero trabajando allí donde esté la historia.